Para la mayoría, reubicarse en una nueva ciudad es una de las transiciones más importantes y retadoras a las que se enfrentan: una que reconfigura toda nuestra vida, así que este proceso requiere ser tomado muy en serio, pero, también, se vale que lo disfrutemos, ¿cómo lograrlo? Paso a pasito, hoy en Guardabox te decimos cómo lograr la mudanza perfecta a otra ciudad.

Para todos en la vida, el cambio es inevitable, claro, que hay de cambios a cambios, hay momentos en nuestro trayecto que el cambio nos golpea y sólo podemos reaccionar a él, hay otros, que somos nosotros los que lo buscamos pues necesitamos una sacudida, un nuevo reto.
Mudarnos a una nueva ciudad puede ser una transición intempestiva o planeada, sea cual sea el escenario que de pie a esta nueva aventura, es importante que cuando lo hagamos, nos aseguremos de hacerlo lo mejor posible, después de todo, somos la fuerza motriz de este cambio y por ello, tenemos la responsabilidad de procurarnos una buena experiencia.
¿Te encuentras pensando en mudarte? Sí es así, seguro percibiste que hay una gran cantidad de cosas que hacer, tal vez, incluso, comienzas a abrumarte...
En efecto, no es algo que sucede de la noche a la mañana, pero tampoco es algo imposible de hacer. En Guardabox elaboramos esta guía que te mostrará que mudarte a una nueva ciudad es una serie de pasos lógicos para que aterrices suavecito en tu nueva vida y no sólo eso, lo hagas habiendo disfrutado del proceso.
Por supuesto, lo primero es saber si mudarnos a una nueva ciudad es lo adecuado para nosotros. La pregunta: ¿es esto un gran error? Aparece en nuestra cabeza cada vez que nos lo planteamos y eso no sólo es normal, es bueno, después de todo, ¿quién quiere equivocarse cuando hace algo como esto?
Por eso, antes de empezar a establecer las tareas esenciales de la mudanza, hay que preguntarnos si este cambio es realmente algo que queremos, necesitamos, ¿nos ayudará a crecer?, ¿traerá cosas positivas? Tenemos que delimitar bien nuestras razones.

Pregúntate, abiertamente: ¿soy feliz en mi casa, trabajo, ciudad? ¿qué tanto pienso que necesito un cambio tan radical? ¿significa algún tipo de crecimiento? Al hacernos estas preguntas tal vez caigamos en cuenta de algunas señales que nos permitan decidir que una reubicación es lo indicado para nosotros, tal vez, antes, no estábamos preparados para ver estas señales, pero que ahora que las buscamos, quizás, las podamos distinguir.
Todas las razones por las que nos mudamos se valen: estar atrapado en un trabajo malo, un ascenso, hartazgo de la cotidianidad, la búsqueda o reencuentro con el amor, querer mejorar nuestra calidad de vida...
La decisión de mudarte, en el escenario más idóneo, debe estar impulsada por la causa o causas que sean y sumar el momento indicado, esa es la combinación que debemos buscar, encontrada, estamos listos para continuar caminando hacia nuestro nuevo hogar.
1. Ten un plan realista, pies en tierra.
2. Sé pesimista, pero sin exagerar.
3. Crea un presupuesto y súmale un pelín más.
Una vez que decides mudarte a una nueva ciudad, verás que ya no hay vuelta atrás, será un poco como si de repente todas las piezas de un rompecabezas encajaran, incluso sabrás, a grandes rasgos, qué sigue.
Pero, en caso de que no lo sepas, es sencillo: necesitas prepararte para el gran cambio.
Se recomienda que una vez fijada la fecha para estar en la nueva ciudad, el proceso de mudanza inicie entre 6 y 8 semanas antes, de esta manera podrás tener una coordinación logística cómoda, investigar a dónde llegar a vivir y empacar organizadamente sin prisas.
Por supuesto que asegurar dónde vivir es algo que facilita todo, pero también puede presionar mucho, sobre todo si vamos a una ciudad completamente desconocida, así que una opción para muchos es primero llegar a un lugar de renta a corto plazo; piensa, ¿cuál es el mejor escenario de llegada para ti?
Como puedes ver, el chiste de todo es tener una lista lo más detallada posible; prepararse para que todo transcurra sin problemas o al menos anticiparnos lo más posible a ellos, porque obviamente vamos a encontrar algunos baches en nuestro camino, pero entre más planeemos, menos los sentiremos o nos pesarán.

Las listas son la clave, durante todo el proceso estarás haciendo varias. La primera debe de estar compuesta por las tareas previas más importantes por hacer antes de la mudanza en sí, esto quiere decir: recopilar todos tus documentos, comenzar la búsqueda por una nueva casa, contratar un servicio de mudanza foráneo, contemplar el cambio de dirección, transferir servicios, en caso de que tengamos mascotas contemplar su traslado y una revisión médica previa al cambio, si nos mudamos con hijos buscar escuela y todo aquello que tenemos que hacer en la antigua ciudad antes de irnos a la nueva, así como todo aquello que nos ayudará a llegar tranquilos.
Al planear una mudanza foránea tenemos que contemplar que en cierto momento del proceso estaremos gastando en dos ciudades, así que los gastos serán múltiples, por mucho que queramos simplificarlos. Sumado a esto, como en todo proceso de mudanza, habrá gastos extras, inesperados, de ahí la importancia de trazar un presupuesto de mudanza lo antes posible: es la única forma de poder controlar de cerca los gastos y no terminar drenando dinero de tal manera que lo lamentemos de verdad.
Para empezar, hay que tener en cuenta los gastos habituales de una mudanza: el coste de una empresa de mudanzas foránea, más los servicios adicionales que queremos contratar, a continuación hay que añadir el costo personal de mudanza (¿te mudas sólo, con pareja, hijos, el perico?) y contemplar si nos mudaremos en autobús, auto, avión; además hay que añadir el costo de vivienda y si requerimos comprar enseres domésticos y muebles.

Investiga bien la empresa o personas que contrates para hacer tu mudanza foránea, la confianza es crucial en este paso, no olvides que se trata de trasladar todo aquello que tanto te ha costado trabajo obtener. Pregunta a amigos, pide recomendaciones y al menos pide presupuesto a tres compañías diferentes.
Dentro de nuestro presupuesto, es muy recomendable que incluyamos un apartado para alimentos y artículos de primera necesidad al llegar y finalmente, otro para gastos imprevistos, de esta manera cuando estos gastos lleguen (puesto que es imposible que no lo hagan) no desbalancearán tanto nuestra cartera.
- NO traslades cosas innecesarias.
- Si puedes, transporta algunas cosas contigo.
- Contrata solamente servicios de transportación, tú empaca y desempaca.
- Realiza un bazar o venta de garaje de aquellas cosas que están en buen estado pero no quieres llevarte, tal vez podrías anunciar algunas cosas en redes sociales.
Empacar es la tarea que más tiempo consume al mudarse, así que es muy importante abordar este punto de la lista de preparativos con la atención que merece.
.png)
Por supuesto, la forma más sencilla de empacar al mudarse entre dos ciudades es contactar con una empresa de mudanzas con servicio completo y solicitar el embalaje como parte de sus servicios profesionales. Sencillo, pero sin duda no es tan económico como empacar por cuenta propia.
Así que si lo que queremos es reducir gastos, lo mejor es que empaquemos nosotros y que empecemos lo antes posible, de esta manera lo podremos hacer de manera tranquila, pausada e incluso podríamos estar listos antes del gran día.
Después de todo, no todos los días usamos todas nuestras cosas. De nueva cuenta: nueva tarea, nueva lista, ahora en forma de inventario de todo lo que tenemos; hacer esto nos permitirá dimensionar todo lo que poseemos y elegir entre lo que queremos trasladar y lo que no.
A la par que vas haciendo tu inventario, hay que ir comprando todos los materiales de embalaje que vayas a necesitar: cajas de cartón, papel de embalaje, plástico de burbujas, cinta adhesiva y marcadores para etiquetar.
- Iniciar con lo más tedioso.
- Usar cajas del tamaño adecuado para cada contenido: cajas pequeñas para libros, grandes para ropa de cama y artículos ligeros.
- Envolver objetos frágiles en toallas o ropa.
- Transportar algunas cosas en cubetas.
- Escribir el contenido y la habitación de destino en cada caja en varias de sus caras, así podremos identificar todo fácilmente.
- Crear un sistema que priorice el orden de desempaque de acuerdo a nuestras necesidades inmediatas, por ejemplo: Cocina 1, Cocina 2 y así sucesivamente.
- Guardar tornillos, pernos y piezas pequeñas en bolsitas que indiquen a qué mueble pertenecen.
- Preparar una caja de "Recién llegado" con ropa de cama, artículos de aseo, medicamentos, cargadores de teléfono y una muda de ropa.
Como todo lo que ya hemos hecho, se trata de ser estratégico al mismo tiempo que cuidadoso contigo mismo.

Lo mejor que puedes hacer tras tu llegada a la nueva casa es acomodarte poco a poco. No es necesario desempacar de un día para otro al mudarte a una nueva ciudad, tras hacer algo así lo que más necesita uno es relajarse, descansar: ¡lo lograste! ¡te mudaste!
Para la primera noche, sólo es vital tu caja “Recién llegado”, no se necesita más... Bueno, tal vez, una pizza, ¿vinito?, ¿chelita?
En los siguientes días, empieza con lo esencial: el baño, lo básico de la cocina, algo más de tu ropa. Luego, ya planea cada habitación, en un ritmo pausado pero constante, lo ideal sería que el proceso no te llevara más de un mes, pues también es importante que te establezcas pronto y no pases meses y meses entre cajas.
Por supuesto que dentro de los pasos que damos en una mudanza a una nueva ciudad deben incluirse el conocer la nueva ciudad, todo es parte de un mismo proceso. Al principio, la ciudad a la que llegamos nos resultará extraña, desconocida, tal vez pensemos que es poco acogedora, tal vez nos sentimos un poco intimidados...
¿Qué hacer para mitigar esas sensaciones? Investigar, conocer un poco la ciudad antes de llegar a ella, después de todo, estamos en el siglo XXI y una simple búsqueda en internet nos permitirá hacernos una primera idea de la ciudad a la que vamos.
Si tenemos la posibilidad de realizar un viaje rápido antes de la mudanza, es realmente recomendable que lo hagamos y en caso de que no, en cuanto lleguemos, debemos comenzar a explorar nuestro nuevo entorno.

Iniciando por lo más obvio: dejemos libre a nuestro turista interior, sin pena. Nuestros primeros contactos con nuestra nueva residencia son cruciales para superar el sentimiento que tendremos de ser un extraño, “alguien de afuera”, que no pertenece. Ubicar los lugares esenciales en nuestro entorno más próximo es básico: el súper, el mercado, las tienditas de abarrotes, la farmacia, el parque...
Poco a poco hay que ir abriendo nuestro perímetro y explorando los centros comerciales, otros barrios, caminar por el centro, visitar restaurantes, plazas, los monumentos o puntos de reunión más populares.
Una de las razones por las que muchos sienten que la mudanza a otra ciudad es una experiencia terrible es porque no logran encontrar una nueva comunidad, hacerse de nuevos amigos.
Y es que si nos ponemos a pensar los amigos que tenemos los hemos ido sumando a través de muchos años, tal vez tenemos algunos que conocemos desde niños, otros desde que éramos unos adolescentes, otros más de cuando la universidad y nuestros primeros años como adultos, a ésto, le tenemos que sumar que es muy seguro que dónde vivimos ahora, también viva nuestra familia.

Así que, nueva ciudad y ¿cero amigos y familia? Suena desolador, pero, por suerte, hay muchas maneras de activar tu vida social al mudarte a una nueva ciudad; es un reto, pero un reto que puede ser realmente divertido.
Una forma de empezar es averiguar si ya tenemos alguien conocido en la ciudad a la que vamos, tal vez algún amigo que no hemos visto en años o tal vez el amigo de un amigo que una vez topamos en una fiesta, alguna prima lejana… Si corremos con suerte y logramos encontrar a alguien así, sólo es cuestión de contactarla y quedar para hacer algo una vez que ya nos hayamos mudado.
Entre vecinos y compañeros de trabajo también podemos explorar las posibilidades de una amistad, lo mismo que apuntarse a clases de yoga, al gimnasio, tal vez a alguna clase de arte o un círculo de lectura, asistir a eventos culturales, sumarnos a grupos en redes sociales con los que compartamos intereses.
1. Conviértete en cliente frecuente de algún café o bar.
2. Sé casi ridículamente insistente en tus esfuerzos por hacer amigos.
3. Di que sí a todos los planes, literalmente a todos.
4. No esperes a que llegue la persona perfecta, ábrete a nuevos y distintos tipos de personas.
5. No te avergüences de ser turista.
6. Mantén la curiosidad.
Mudarnos de ciudad es entregarnos a un territorio desconocido, toda nuestra rutina y vida cambiará y eso es algo que, aunque preparemos y ocurra de la mejor manera, siempre nos va a traer miedo.
Uno de los efectos secundarios más intensos de mudarse a una nueva ciudad puede ser la llamada depresión post-mudanza: un estado psicológico muy desagradable en el que sientes una fuerte nostalgia por la vida que dejaste; podemos, además de sentir depresión por lo que dejamos, mucha ansiedad por la separación y por lo desconocido de nuestro nuevo día a día.
Para contrarrestar los efectos negativos que la mudanza tiene en nosotros, lo mejor es dejarlos fluir, no reprimirlos, si queremos llorar a ratos, hagámoslo, sabiendo que eventualmente tendremos que dejar de hacerlo: de nuevo, paso a pasito y ayudándonos con paciencia y amabilidad.

Salir a menudo, explorar la nueva ciudad, comenzar a establecer una rutina, una familiaridad con todo lo que te rodea; en casa comenzar a decorar, entre más rápido dejen de haber cajas, mejor, más confortable será para ti habitar ese espacio.
Darle tiempo al tiempo es clave, mantener el contacto con nuestros seres queridos también, no debemos aislarnos de ellos, ahora menos que nunca. Poco a poco, seguro, todo comenzará a ser mejor y la decisión que tomaste tantos pasos atrás volverá a tener sentido.
Sin duda, mudarse a una nueva ciudad puede ser muy beneficioso por diversas razones, sobre todo si lo hacemos considerando realmente en dónde estamos parados, seguros de que ese es el paso indicado para nosotros.
Reubicarnos significa precisamente eso, establecer nuestra vida en otro lugar, así que realmente la mudanza va más allá de la simple acción; significa que todo será diferente, estamos a punto de dejar atrás lo conocido, a amigos, familia, nuestros sitios favoritos y eso es algo que a cualquiera puede asustar al punto de impedirnos hacerlo.
Pero por algo tenemos al gusanito del cambio adentro, o bien, la oportunidad que nos abre ese cambio es inmensa: nuevos amigos, nuevas experiencias, evolución, después de todo, para muchos de nosotros está el hecho del dicho: “hay que irse para ser”.
Animarse a dar un paso tan grande como mudarnos de ciudad es algo realmente emocionante y si tomamos el acontecimiento por los cuernos y nos encargamos de planearlo, seguro lo lograremos y estaremos listos para lo que sea que nos depare la nueva locación.
En caso de que quieras saber más sobre cómo lograr una mudanza efectiva, checa aquí.
¿Tienes dudas? Llámanos 800 427 3682 o déjanos tus datos para mandarte una cotización
Aviso de derechos de propiedad intelectual.
Todos los materiales contenidos en este sitio web (incluido, pero no limitado a marcas, logotipos, materiales, imágenes, íconos y fotografías, entre otros) están protegidos por la Ley Federal del Derecho de Autor y la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. Se prohíbe la reproducción, uso, copia, impresión, distribución, publicación, adaptación y cualquier otro uso o modificación total o parcial de las marcas, logotipos y contenidos en esta página. Las marcas y logotipos de “GUARDABOX”, “GBOX” o “GB”, son propiedad única y exclusiva de Self Storage Development, S.A.P.I. de C.V., y su licenciataria autorizada (Fideicomiso CIB 2981). Todas sus marcas y logotipos se encuentran registrados ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. Es facultad de Self Storage Development, S.A.P.I. de C.V., o su licenciataria autorizada proteger sus derechos de propiedad intelectual y solicitar a cualquier tercero, se abstenga de reproducir o copiar sus marcas.