Ningún trabajo es perfecto; ya sea que laboremos en una gran corporación, una pequeña empresa o un negocio nuevo, en algún momento nos sentiremos presionados y estresados. Sin embargo, muchas veces esa presión aumenta de tal punto que el estrés laboral se vuelve algo que nos enferma física y mentalmente. ¿Cómo lidiar con esto? Hoy en Guardabox te damos 8 estrategias para combatir el estrés laboral.
En el mundo en que vivimos es muy dificil que el estrés laboral no aparezca, ni siquiera cuando tenemos nuestro trabajo soñado podemos evitar que ciertos malestares aparezcan: la presión de cumplir con una fecha límite, con una obligación demandante, con una meta, sin embargo, cuando la presión que sentimos es cotidiana, el estrés laboral aparece más como una enfermedad crónica que una irregularidad y es ahí donde comienza a afectar no solo la manera en como nos desempeñamos en nuestra chamba: lo cargamos todo el día, todos los días, incluyendo fines de semana, por la noche, por la mañana, no podemos dejar de pensar en eso, no descansamos, ni nos olvidamos de él.

Un entorno laboral estresante puede ocasionarnos dolores de cabeza, dolor de estómago, hipertensión, insomnio, depresión, debilitar nuestro sistema inmunitario; nos puede convertir en alguien irritable que no puede concentrarse, que no tiene paciencia, ensimismado. Tener problemas en el trabajo, sentirse frustrado e impotente es algo que no se quedará en ese espacio; rápidamente, comenzará a afectar nuestra vida personal, nuestras relaciones con amigos, familiares, con nosotros mismos.
Y sí, es muy difícil saber qué hacer; después de todo, todos necesitamos trabajar para vivir y lograr cambios verdaderos en empresas y negocios es algo que muchas veces no depende de nosotros como empleados... Entonces, ¿qué se hace? ¿Cambiamos de trabajo?
En un universo ideal, un nuevo trabajo podría ser la estrategia más sencilla para librarse del estrés laboral, pero, en la vida real, esto puede ser muy complicado de lograr y, mientras buscamos nuevas ofertas, aplicamos a ellas y nos contratan, debemos seguir trabajando para ingresar. Además, ¿quién nos garantiza que en el nuevo trabajo no vamos a encontrar un ambiente igual o peor?
Lo cierto es que la cultura laboral actual es complicada; muchas empresas implementan políticas diseñadas para que la empresa prospere, pero pocas se enfocan en que los empleados lo hagan también. Pocas son las compañías que toman en cuenta las necesidades y deseos de los trabajadores al momento de construir la cultura corporativa y muchas veces se guían por manuales que tienen poco o nada de relevancia con los conflictos reales que se están gestando dentro de ellas.
Bajos salarios y falta de prestaciones
Cargas de trabajo excesivas
Pocas oportunidades de crecimiento y/o ascenso
Ausencia de desafíos e incentivos
Poca claridad en expectativas
Demandas contradictorias
Conflictos con compañeros y/o superiores
Cambios dentro de la organización
Sobrecarga de trabajo
Acontecimientos vitales como muertes, divorcios, enfermedades graves
Afrontar el estrés laboral crónico es muy difícil y muchos de nosotros no sabemos hacerlo de forma saludable, por eso, hoy en Guardabox tenemos 8 estrategias para combatir el estrés laboral.
Para saber de qué forma atacar al estrés lo primero es que identifiques de manera consciente qué lo origina y para ello, diversos expertos, recomiendan que durante quince días lleves una bitácora de tu día a día en el trabajo.

¿Cómo funciona?
En un cuaderno o archivo, anota tus pensamientos y sentimientos del día: interacciones, tareas que desempeñaste, instrucciones que recibiste, las reacciones que tuviste, los sentimientos que experimentaste durante toda la jornada.
Llevar un registro puntual de tu vida laboral, sin duda, te ayudará a tener un panorama claro sobre los factores que te estresan y la forma en que reaccionas a ellos, y eso es un primer paso que te generará un poco de sosiego, pues aunque los problemas sigan, tú ya estás afrontándolos de manera directa y productiva.
Muchas veces nos pasa que parece que vivimos para trabajar y no que trabajamos para vivir, y tener esa perspectiva nos afecta mucho y ni siquiera nos damos realmente cuenta.
Piénsalo: te levantas, te das un baño, un café rápido y ya estás saliendo corriendo hacia el trabajo donde pasarás las siguientes ocho o más horas y, claro, para cuando sales, muchas veces estás tan cansado que solo llegas a cenar y dormir, ¿a qué hora viviste?, ¿te ocupaste de ti?
Así que a vivir se ha dicho: comienza a integrar alguna actividad a tu rutina mañanera, tal vez puedas leer un ratito junto con tu café, tal vez hacer un poco de ejercicio, llamar a alguien para echar un poco de charla. ¿Y por la tarde? Pues lo mismo puedes ir al gym, a yoga, un día a la semana, tal vez, podrías ir al cine o a tomar un café con tu hermana, con tu mejor amigo.

Para los que tienen hijos, sabemos que prepararse para la escuela y el trabajo es todo un reto, pero tal vez podrían volverlo un momento para conocerse mejor, para disfrutar de unos minutos en familia: un pequeño quiz matutino sobre sus expectativas en la escuela, cuéntales qué estás haciendo en el trabajo para que se sientan involucrados en tu vida, te conozcan un poco más. En la tarde, podrían dar un paseo en el parque o hacer alguna manualidad en casa.
Es realmente estresante cuando en un trabajo no tenemos bien definidas nuestras obligaciones ni lo que se espera de nosotros, igual que cuando los requisitos de nuestros puestos cambian sin previo aviso y sin explicación alguna.

En caso de que alguno de los escenarios anteriores (o todos) te sea familiar, lo mejor que puedes hacer para dejar de estar estresado es hablar con tu jefe o supervisor; juntos pueden repasar expectativas y analizar las estrategias que harán que se cumplan. Tener una relación de alta comunicación te ayudará mucho a no sentirte estresado por no saber si estás alcanzando las metas fijadas para ti.
No tengas miedo de preguntar y expresar tu opinión; es mejor que lo hagas de manera inteligente que dejar que la falta de claridad nuble tu pensar y afecte tu desempeño.
La era digital ha abierto la puerta al paradigma de disponibilidad perpetua: todo el día, sin importar la hora, tu jefe se puede comunicar contigo, tu compañero de proyecto puede mandarte un correo a las 3 de la tarde del domingo y tú sientes que es imperativo que respondas lo más rápido que puedas. ¡Tienes que hacerlo! No puedes dejarlo esperando.

Es súper importante que pongas límites, que desde la entrevista te presentes como alguien que sabe segmentar su vida profesional de la vida laboral. Es muy fácil decir: “es solo un correo”, “solo una llamada”, pero piensa que no será una vez ni dos y piensa también cómo eso va a afectar a tu salud mental.
Saber integrar la vida profesional y personal es diferente para cada uno, pero poner ciertas reglas y tener ciertos espacios en donde el trabajo no entre es vital para todos. Tal vez, una regla sea que los domingos no veas nada relacionado con la chamba o que cuando estés en el gimnasio no contestes el teléfono, si estás cenando con tu familia o amigos tampoco: depende de ti, pero trata de verdad de tener espacios de tu vida en donde el trabajo no entre.
Todos necesitamos descansar, necesitamos recuperarnos, que nuestra mente y cuerpo vuelvan a funcionar de la manera que lo hacían antes de que el estrés los impactara, de ahí que sea tan importante que pongas límites y aprendas a desconectarte del trabajo.
No dejes de usar tus vacaciones, dedica tus puentes a descansar y siempre que puedas tómate un tiempo para relajarte y desconectarte de todo lo relacionado con la chamba, solo así, podrás volver recargado, revitalizado, listo para enfrentar el nuevo reto que la compañía tiene para ti, fresco para seguir dando lo mejor.

En los períodos de saturación de trabajo en donde no puedes tomarte ni una tarde libre, busca momentos de relajación también, tal vez podrías aprovechar tu hora de comida para dar una vuelta por el barrio o bien aprender algunos ejercicios de meditación que puedas hacer en tu propia oficina: 15 minutos de respiración consciente pueden hacer una verdadera diferencia.
Bien dice el dicho: “hombre (o mujer) prevenido vale por dos” y cuando se trata de reducir el estrés en el trabajo, esta estrategia es realmente fructífera. Adelanta tareas cuando tengas una baja carga de trabajo, calendariza ciertas acciones que tienes que hacer mes con mes, termina pronto aquellas actividades que no te gustan tanto: organizar tu tiempo significa trabajar sin tanta prisa, con menos estrés.
Tener tu espacio de trabajo en orden, organizado ayuda muchísimo también, saber donde tienes los materiales que ocupas, tus archivos te ayudará a eliminar pequeños momentos de tensión que cuando se suman ocasionan que estemos de malas, estresados.
Disminución de problemas de salud física y mental
Incremento de productividad
Mayor satisfacción y desempeño
Mejor comunicación y confianza
Disminución de errores y/o accidentes laborales
Obviamente, lo ideal es no tener problemas con nadie en el trabajo, pero, como ya lo mencionamos, lo ideal es irreal, así que el objetivo que tienes que tener en tu mente es no involucrarte en conflictos que no tienen nada que ver contigo y que cuando tengas algún desacuerdo con algún colaborador, busques llegar a acuerdos positivos para ambos lados: se trata de que seas un facto positivo, no restes.

El chisme en la oficina a veces es divertido, pero es muy fácil que termine ocasionando tensión, lastimando a alguien, así que mejor evítalo: trabajar codo con codo con gente diferente a uno es un reto y si le sumamos el hecho de que andamos hablando a sus espaldas, el asunto deja de ser un reto y se convierte en un problema.
Trata de desarrollar habilidades que contribuyan a la resolución de problemas; eso te hará brillar más que si eres de los que andan atizando el fuego.
Hablar con tu jefe sobre los factores que te ocasionan estrés en el trabajo es importante, pero a veces es el jefe quien nos estresa. Entonces, ¿con quién hablar?

Platica con tus amigos, familiares, tal vez, con alguien del departamento de Recursos Humanos y claro, buscar ayuda de un profesional nunca está de más, ni es malo, todo lo contrario, recuerda que se trata de personas capacitadas para enseñarte herramientas mucho más enfocadas en ti, además de que te pueden dar la perspectiva de alguien que no está ligado emocionalmente.
Cuando el estrés comienza a sobrepasarnos, es muy fácil que perdamos el control de nuestras emociones y eso puede llevarnos a volvernos poco pacientes, afectar la forma en que tratamos a los demás y cumplimos con nuestro trabajo, además, ésto terminará por cobrarnos factura; nuestra salud física, mental está en riesgo y en riesgo también puede estar nuestra fuente de ingresos por que nadie quiere a alguien tóxico o incapacitado dentro de su plantilla laboral.
Buscar las fuentes de nuestro estrés laboral, identificarlas, buscar maneras de resolverlas es algo que no podemos dejar para después, debemos hacernos cargo una vez que ya no podemos negar lo que ocurre, siempre es mejor atacar los problemas desde la raíz y sí tenemos la oportunidad antes de que sean demasiado grandes, mejor expresar el descontento de inmediato, pedir que nos expliquen de nuevo el proyecto, las expectativas que se tienen, explicar lo que uno espera a dejar que el asunto se desborde.
Y junto a una mejor comunicación, va el amor propio: aprender a reconocer nuestro propio esfuerzo, a darnos un aplauso cuando conseguimos una meta, reconocer nuestro valor, felicitarnos por cada logro, extender este tipo de actitud a los demás y aprender a recibir las flores que los otros nos otorgan es, también, parte fundamental para que esa obligación llamada trabajo no sea fuente de estrés y pesadez.
En caso de que sientas estrés cuando te rechazan, aquí te dejamos algunos consejos para navegarlo.